Simulación de Acoso Laboral o Falso Mobbing

No todos los trabajadores que dicen sentirse acosados lo están, ya que es frecuente encontrar denuncias de mobbing, que en realidad es impostura o falso mobbing.
La divulgación de estos temas en los medios de comunicación, y una sociedad cada vez más adicta a consignas y tópicos, ha conllevado el crecimiento del falso mobbing o simuladores a su amparo. Está pasando desapercibido que con frecuencia se puede simular para obtener beneficios y privilegios inmerecidos o para sustraerse de las obligaciones en el ámbito laboral.
De hecho, este diagnóstico se podría encuadrar en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-IV) como Simulación y en la Clasificación Internacional de las Enfermedades (CIE-10) como Enfermos fingidos (Simuladores conscientes), cuya característica es la producción intencionada de síntomas físicos o psicológicos desproporcionados o falsos, motivados por incentivos externos.
Es conveniente diferenciar entre el simulador que es consciente del engaño que pretende, y que suele estar motivado por la obtención de un beneficio. Aunque dentro del concepto de simulación es conveniente distinguir varios aspectos como que:

  • Simulación: Es afirmar que tiene una enfermedad que no existe. 
  • Sobresimulación: Exagerar los síntomas y la discapacidad de una enfermedad que realmente padece. 
  • Imputaciones falsas: Atribuir falsamente el origen de una enfermedad real a un acontecimiento determinado. 
Además, también se podría distinguir entre el simulador puro, que pretende aparentar de manera clara y consciente un padecimiento que no sufre en realidad y el simulador relativo que exagera, complica o adorna un trastorno que en realidad padece y que lo atribuye a una causa distinta de la real.
De manera que en ocasiones, se puede ser testigo de la impostura, de falsas acusaciones, es decir; de falso mobbing. Para descubrirlo, es conveniente estar alerta tanto en las entrevistas como en la observación de las relaciones interpersonales, ya que la figura del falso mobbing, es un acosador encubierto que no se percibe a sí mismo como tal y que consciente o inconscientemente se presenta como víctima de acoso.

Los indicadores que nos pueden permitir distinguir un falso acosado o falso mobbing o simulador laboral de una víctima de mobbing son:

  • El falso acosado utilizará la comunicación paradójica, el engaño y la manipulación.
  • El falso acosado suele presentar un trastorno mental como la paranoia o una personalidad paranoide o un trastorno disocial de la personalidad.
  • El falso acosado se siente seguro y convencido, no le preocupa la resolución del conflicto, no buscará el acuerdo y denunciará precozmente. En cambio, el que sufre un verdadero mobbing se siente inseguro, procurará llegar a acuerdos y desea la rápida resolución del conflicto.
  • El falso acosado suele tener malos informes de sus antecedentes laborales por parte de sus compañeros y superiores.
  • El falso acosado trata de disimular su pobre capacidad y recursos personales para el trabajo.
  • El falso acosado hará intentos de denunciar de mobbing de forma anónima.
  • El falso acosado utiliza como mecanismos de defensa la proyección (atribuye sus fracasos a los demás) y la racionalización (busca argumentos que justifiquen su conducta disruptiva).


También hay que señalar que la resonancia que el fenómeno del mobbing tiene en los medios de comunicación ha potenciado que algunos trabajadores denuncien como mobbing lo que en realidad corresponde a una percepción subjetiva de acoso laboral. Esta percepción subjetiva de acoso suele darse en trabajadores con bajo nivel recursos personales y profesionales para hacer frente al trabajo, con escaso rendimiento laboral, con marcada predisposición a culpar a los demás de su comportamiento y con tendencia a la teatralidad y a expresar exageradamente sus emociones. Otros, quizá lo definen como trabajadores tóxicos, provocadores de conflictos en el medio laboral (acusa a otros compañeros de cosas que no hecho), derrochadores de tiempo en el trabajo (charla en exceso con los compañeros, absentismo voluntario: coge bajas frecuentemente injustificadas,) arrogantes y desacreditadores (tratan de desprestigiar al superior y manchar su imagen con el fin de obtener determinados beneficios) y amenazadores del jefe.

Además, la presencia de las siguientes conductas debe hacer sospechar la posibilidad de simulación de una alteración psíquica después de un traumatismo físico, lo que podemos extrapolar a situaciones en las que el trauma esté referido en términos psicológicos:

  • El simulador tiene un incentivo perverso, usualmente económico.
  • El simulador suele presentar un cuadro que no encaja en la psicopatología habitual. 
  • El simulador afirma o muestra su incapacidad para trabajar, mientras mantiene su capacidad para el ocio. 
  • El simulador intenta evitar el examen médico a menos que éste sea fundamental para obtener el beneficio pretendido.
  • Se manifiestan disparidades importantes entre las distintas pruebas psicotécnicas, tanto entre sí mismas como con la sintomatología que alude.
  • El simulador puede parecer evasivo a la hora de la entrevista o declinar su cooperación en procedimientos diagnósticos o en tratamientos prescritos, incluyendo los psicoterapéuticos. 
  • El simulador presenta frecuentemente rasgos de escasa honradez y codicia. 
  • El simulador ante las entrevistar se suele mostrar molesto, intranquilo, malhumorado, resentido, susceptible, poco colaborador. 

También se ha señalado que los simuladores siguen dos estrategias a la hora de simular: la asunción indiscriminada de síntomas y una severidad extrema que la literatura no ha asociado a la simulación.






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